Dónde colocar sistemas de autoservicio en un festival (y por qué casi siempre se colocan mal)

Saber dónde colocar los sistemas de autoservicio en un festival es, muchas veces, la diferencia entre un punto de venta que factura miles de euros y otro que no factura nada. Cuando alguien se plantea implementar máquinas dispensadoras de bebidas en un festival, la conversación suele girar en torno a la tecnología: si el sistema es rápido, si enfría bien, si puede tirar dos cervezas a la vez, si la experiencia de usuario es buena…Pero hay algo muy determinante y que muchas veces se pasa por alto: la ubicación dentro del recinto

Después de muchos eventos, hay una conclusión bastante clara: un dispensador automático de cerveza puede facturar miles de euros o no facturar nada dependiendo de dónde lo coloques.

Pensar en la máquina antes que en el flujo

En la mayoría de festivales, el diseño del recinto sigue siempre el mismo patrón: primero se definen escenarios, luego barras, activaciones… y, al final, si queda espacio, se “encajan” los sistemas de autoservicio de bebidas.

Y ahí empieza el problema. Porque el autoservicio no debería ocupar “lo que sobra”, sino formar parte del diseño desde el inicio. No es un extra, es un punto de venta con capacidad real de facturación, es una barra al fin y al cabo, como cualquier otra.

¿Cuáles son los errores de ubicación más comunes (y por qué pasan)?

Uno de los más habituales es colocar las máquinas en zonas secundarias. Espacios donde hay sitio, pero no hay paso. Lugares donde técnicamente caben… pero comercialmente no tienen sentido. Esto ocurre porque en la fase de diseño del recinto el autoservicio se trata como un elemento accesorio, no como un punto de venta, y se le asigna espacio residual en lugar de espacio estratégico.

Otro error muy frecuente es esconderlas. Puede parecer obvio, pero ocurre constantemente: sistemas pensados para ser visuales, llamativos y generar interacción, colocados detrás de estructuras, en esquinas o fuera del recorrido natural del público. La razón suele ser la misma: se integran tarde en el diseño, cuando los espacios visibles ya están ocupados.

Un dispensador automático de cerveza no está para competir con una barra tradicional, sino para complementarla. De hecho, cuando se colocan bien, funcionan mejor absorbiendo el consumo rápido y liberando a la barra para otros productos.

¿Cómo debería pensarse realmente la ubicación de un sistema de autoservicio?

Para que el autoservicio de bebidas funcione de verdad, hay que entender cómo se mueve la gente dentro de un festival. No todo el recinto ni en todos los festivales se consume igual, ni en los mismos momentos.

Hay tres factores clave:

  • El flujo de personas. Hay zonas donde la gente pasa constantemente y otras donde apenas hay movimiento. Estar en el flujo lo es todo.
  • El tipo de espacio. No es lo mismo una zona de paso que una zona de estancia. El autoservicio funciona especialmente bien cuando el usuario quiere algo rápido y seguir. 
  • Los momentos pico. El consumo no es lineal. Se dispara en cambios de concierto, pausas y movimientos entre escenarios. Si el sistema no está donde ocurre esa demanda, pierde gran parte de su potencial.

¿Dónde funcionan los dispensadores?

Cuando se tienen en cuenta estos factores, hay ubicaciones que destacan claramente. Por ejemplo en zonas de transición entre escenarios. Espacios donde la gente está en constante movimiento y donde el consumo es más impulsivo.

Otro ejemplo cerca de barras saturadas o incluso integradas en ellas. Aquí el impacto es directo: menos colas, más velocidad y más ventas. Un dispensador automático de cerveza bien colocado en este contexto puede marcar una diferencia enorme en la operativa.

Otro ejemplo detrás del FOH (la mesa de control de sonido, situada en el centro del público y rodeada de un alto flujo de personas). Son zonas centrales, con muchísimo flujo y donde normalmente no hay barras. Colocar ahí máquinas dispensadoras de bebidas crea puntos de venta donde antes no existían.

¿Por qué se siguen colocando mal los dispensadores?

Porque muchas veces se ven como algo secundario. Porque se integran tarde en el diseño. Y porque no siempre se analiza el comportamiento real del público dentro del recinto.

Pero cuando se hace bien, el cambio es radical. De hecho, en eventos distintos, el mismo sistema ha llegado a generar diferencias de entre 2.000€ y 3.000€ por punto de venta y día, únicamente en función de la ubicación dentro del recinto.

Sistemas de autoservicio en festivales: La clave de todo

El autoservicio de bebidas no va solo de tecnología. Va de entender el espacio, el momento y al usuario. Puedes tener el mejor sistema del mundo, pero si no está donde debe, no funcionará. Y al revés, una buena ubicación puede convertirlo en uno de los puntos más rentables del evento.

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